Intenciones del Apostolado de la Oración

  • velas9La familia, lugar de formación. Para que la familia sea, cada vez más, un lugar de formación en la caridad, de crecimiento personal y de transmisión de la fe.
  • Por la unidad de los cristianos. Para que, conscientes de la necesidad de una nueva Evangelización en esta época de profundas transformaciones, las diversas confesiones cristianas se empeñen en anunciar la Buena Nueva y en caminar hacia la plena unidad de todos los cristianos, para ofrecer así un testimonio más creíble del Evangelio.

-Enero 2009-

Los Evangelios

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Los Evangelios narran la historia, doctrina, milagros y hechos de Jesús de Nazaret. El librito de los Evangelios es, quizás, el que más ha conmovido al mundo, el que ha hecho posible que una legión de esforzados seguidores, desde los apóstoles hasta los cristianos más humildes de nuestros días, ofreciesen sus vidas en martirio por la causa del Maestro, Señor y Mesías. ¡Increíble su eficacia!

Conviene siempre distinguir entre “Evangelio” y “Evangelización”. Evangelio es la Buena Noticia, el anuncio de un acontecer de vital importancia. En este sentido podemos hablar del Evangelio del Padre, y del Evangelio del Hijo. Están unidos de modo inseparable. El Evangelio es la Buena Noticia de Dios traída por Jesús al mundo. Es anuncio gozoso de que tenemos un Dios que nos salva por medio de Jesucristo, su Hijo, y con la fuerza del Espíritu Santo. Evangelización es la proclamación de esa Buena Noticia. Cristo ha sido la Buena Noticia pero, al mismo tiempo, ha sido el gran Proclamador, el Evangelizador por excelencia. Y no sólo con sus palabras y milagros, sino con la energía de su propia vida inmolada a favor de nosotros. Sigue leyendo

Oración para antes de leer la Sagrada Escritura

5482fea558ba9_kaiorosgJesús, Maestro, que has dicho: “Donde están dos o tres reunidos en mi Nombre allí estoy yo en medio de ellos”. Quédate con nosotros, que estamos reunidos para meditar y comulgar con tu Palabra.

Tú eres el Maestro y la Verdad: ilumínanos para que comprendamos mejor las Sagradas Escrituras. Tú eres el Guía y el Camino: haz que seamos dóciles en tu seguimiento.

Tú eres la Vida: haz que nuestros corazones sean la buena tierra donde la semilla de tu Palabra produzca frutos abundantes de santidad y apostolado.

Jesús, Maestro, Camino, Verdad y Vida. Ten piedad de nosotros.


Autor | Beato Santiago Alberione, Fundador de la Familia Paulina

Cristianos ¿Para qué?

Libro: Cristianos ¿Para qué?
P. Benjamín Furlán cmf – Misionero claretiano
Editorial Claretiana 1991

El contenido de este libro es un cuestionamiento de todo cristiano que vive en este mundo y que se compromete, en serio, con el Reino para transformarlo todo: familia, trabajo, relaciones, estructuras, sistemas injustos, la sociedad toda.
El cristiano es como la levadura, como el fermento en medio de estas realidades terrestres “tratando de buscar el Reino de Dios según Dios”.

Cristianos ¿Para qué?1. El título
El título de este libro, “Cristianos ¿para qué?”, es un título nuevo de un libro que se publicó hace unos cuantos años con el título: “Como la Levadura”.
Este libro conserva básicamente la idea central del primero: reflexiones para vivir la vida cristiana en el propio ambiente, siendo el cristiano levadura, fermento en medio del mundo.
Es el mismo libro puesto al día, actualizado, enriquecido con textos bíblicos, documentos de la Iglesia, del Episcopado etc….
Cristianos ¿para qué? Este interrogante hay que revelarlo, explicarlo un poco, ¿Será que faltan cristianos? ¿Será que sobran? ¿Para qué sirven y están en el mundo? Cristianos ¿para qué?
El cristiano es levadura en el mundo. Estas reflexiones van directamente a cuestionar la vida del cristiano, pero en serio, y a comprometerlo también en serio con el Reino para transformarlo todo: familia, trabajo, relaciones, estructuras, sistemas injustos, la sociedad toda, de modo que se convierta en realidad lo de (EN, 18) de Pablo VI: “No hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos, con la novedad del bautismo y de la vida según el evangelio”. Y nuestros obispos (Líneas pastorales N.E., 20) nos dicen: “La nueva creación, el hombre nuevo y todo lo concerniente a la dignidad humana están íntimamente ligados a la evangelización”.
¿Por qué cuestionarse en serio y comprometerse en serio? Porque Cristo nos amó y nos ama en serio.
Todo esto pide, exige al cristiano no quedarse cómodamente en su casa, en el templo, sino salir fuera, a la intemperie, “yo hago en el trébol mi cama/ y me cubren las estrellas” (M. Fierro): ahí fuera lo espera Dios, el hombre de la calle, el ambiente.
Los fariseos y las autoridades religiosas habían encerrado a Dios en el templo para que no saliera y cerraron las puertas al pueblo para que no entrase y viera a Dios y hablase con Dios, pero viene Jesús y le dice a la Samaritana: “Ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre… los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4, 21 y 23).
Levadura, fermento, pero en medio de todas “las realidades temporales”, “tratando de buscar el Reino de Dios, gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios” (Vat. II, Const. Iglesia, 31, b).
Cuántas cosas nacen y crecen en nuestro interior, sin hacerse voz nunca. Esto no puede ser así en el cristiano. Ciertamente debe interiorizar la Palabra, pero para convertirla en mensaje iluminar la realidad y esta realidad que todos vivimos, nos ayudará a descubrir el proyecto de Dios, su Espíritu, los nuevos caminos… los signos de los tiempos…