Nuestro octavo aniversario

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JeSúS AmIgO blog se creó el día 8 de Agosto del año 2008. Cumplimos 8 años junto a ustedes queridos hermanos y hermanas en la fe católica.

08/08/08 al 08/08/16 = 8 años

Agradezco de corazón a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo y a la Virgen María y a todos y cada uno de ustedes lectores de este blog en Internet para la Evangelización online.

Los invito a seguir participando con sus comentarios, oraciones y aportaciones.

¡Bendiciones Abundantes!

Valeria Fregossi
Creadora y Administradora

“Misericordina” Cuaresmal como remedio espiritual

(A partir de la propuesta del Papa Francisco del 13 de diciembre de 2013)

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  1. Regálale a DIOS un poco de tu silencio y, Él, te dará
    abundancia de equilibrio interior y de fuerza para avanzar
    en aquello que te propongas. La oración es el termómetro
    de una fe contrastada con el Señor.
  2. Ofrécele a quien necesite, un gramo de tu paciencia,
    un minuto de tu escucha, un espacio de tu corazón. Sentirás
    que, la felicidad, se conquista con lo que más cuesta.
    El Señor siempre es paciente contigo.

  3. Lánzate a las causas que, aparentemente, sean perdidas.
    Defiende la verdad, aunque te digan que es mentira.
    Abandera la esperanza, aunque vociferen que todo está perdido.
    Mantén tu cintura cristiana, aunque te digan que eso fue
    una moda que ya pasó. Recuerda: “Todo pecador tiene un pasado”
    (Papa Francisco)

  4. Acompaña al que, por la vida, anda sin rumbo. Al que confunde
    el bien con el mal, el día con la noche, el cierzo con la brisa o la fe
    con una idea simple y acomodada. Comprobarás que, el trigo
    después de ser molido, ha de ser cribado para conseguir un pan bueno.

  5. Libera, con la llave de tu personalidad, de tu palabra oportuna
    o con tu habilidad cierta, a todo aquel que no sabe salir de la
    celda de su egoísmo o cerrazón. Te darás cuenta que las cárceles
    no existen en las periferias de las ciudades. Que hay muchos conocidos
    nuestros que, sin saberlo, se encuentran maniatados, sin libertad
    para expresarse o sin valentía para hacerlo.

  6. La ignorancia no está para denunciarla sino para instruirla.
    Jesús, con paciencia y delicadeza, supo llevar adelante a un grupo
    de 12 discípulos que no sabían –ni de cerca ni de lejos– la suerte
    que le aguardaba al Maestro y tampoco a ellos. Si Jesús no lo tuvo
    fácil, tampoco nosotros nos hemos de echar atrás por la incomprensión
    del momento. En la persistencia e insistencia está el éxito
    de muchas cosas.

  7. Las grandes necesidades no están sólo en el Tercer Mundo.
    Hay un primer mundo solitario, ennegrecido y enfrentado.
    Ayudar al necesitado es pensar y buscar quién está vacío, quien
    camina desorientado, quién es mendigo de cosas tan elementales
    como el afecto, la compañía, una palabra o un pequeño testimonio
    cristiano. Puedes ser una mano abierta ante tantos rostros cerrados.

  8. Misericordina de comprensión y no de ofensa; de alegría
    y no de amargura; de paciencia y no de nerviosismo. Son un déficit
    en un ambiente crispado, pesimista o lento para acoger al otro.
    Procura, allá donde te encuentres, ser una receta afectiva y efectiva
    ante situaciones que exigen un partir en dos el corazón que llevamos
    dentro. Por Cuaresma, en el Año Santo Jubilar de la Misericordia,
    “misericordina a domicilio” pero sin perder la denominación origen
    y el médico que la receta:
    ¡DIOS DESDE EL CIELO Y DEMOSTRADA EN LA CRUZ!

P. Javier Leoz

Con la paz en mi corazón

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La paz que traigo ahora en mi pecho
es diferente a la paz que soñé un día.
Cuando se es joven e inmaduro, se cree
que tener paz es poder hacer lo que se quiere,
quedarse en silencio y jamás enfrentar
una contradicción o una decepción.

El tiempo nos va mostrando que la paz
es el resultado del entendimiento de algunas
lecciones importantes que la vida nos ofrece.

La paz está en el dinamismo de la vida,
en el trabajo, en la esperanza, en la confianza, en la fe.

Tener paz es tener la conciencia tranquila,
es tener la certeza de que se hizo lo mejor o,
por lo menos, que se lo intentó.
Tener paz es asumir responsabilidades
y cumplirlas, es tener serenidad
en los momentos difíciles de la vida.

Tener paz es tener oídos que oigan, ojos que vean
y boca que digan palabras que construyan.
Tener paz es tener un corazón que ama,
es admitir la propia imperfección, es reconocer
los miedos, las flaquezas, las carencias.

Tener paz es respetar las opiniones contrarias,
y evitar las ofensas, es aprender de los propios errores,
tener el valor de llorar o de sonreír cuando sea necesario.
Es tener fuerzas para volver atrás, pedir perdón,
rehacer el camino, agradecer.

La paz que ahora traigo en mi pecho
es la tranquilidad de aceptar a los otros como son,
y estar dispuestos a cambiar las propias imperfecciones.
Es la voluntad de compartir lo poco que tengo.
mejorar lo que está a mi alcance, aceptar
lo que no puede ser cambiado, y tener lucidez
para distinguir una cosa de otra.
Es admitir que no siempre tengo la razón.

Tener paz es, por sobre todo, buscar la vida eterna,
el Reino de Dios, viviendo con el corazón puesto
en Él: “Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro
corazón está inquieto –no estará en paz–
hasta que descanse en ti”. (San Agustín)

P. Javier Leoz