Ciclo C

Moniciones para el Segundo Domingo del Tiempo de Cuaresma Ciclo C

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Tiempo de Cuaresma – Ciclo C

II Domingo: Una experiencia de oración


Monición de entrada:

En nuestro camino de conversión cuaresmal, camino que nos lleva a la Pascua, nos reunimos domingo tras domingo para dejar penetrar en nuestro corazón la llamada de Dios y para recibir su fuerza en su cuerpo y su sangre. Abrámonos al Señor, Él va delante de nosotros. No nos cerremos ante su gracia. De pie, por favor, para entonar el canto de entrada para iniciar nuestra celebración eucarística.

Primera lectura: Génesis 15, 5-12.17-18 (Alianza de Dios con Abrahám)

Escucharemos, del libro de Génesis, la historia de Abraham, una historia caracterizada por la iniciativa de Dios, quien lo llama y le hace una serie de promesas. La más importante es una descendencia numerosa. La reacción de Abraham se resume en una palabra: CONFIANZA. Éste cree en la promesa de Dios, y por ello es considerado, en la tradición bíblica, como el padre en la fe.

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Moniciones para el Miércoles de Ceniza Tiempo de Cuaresma Ciclo C

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Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

Tiempo de Cuaresma – Ciclo C

Moniciones para el Primer Domingo de Cuaresma- Ciclo C

Miércoles de Ceniza: En Camino hacia la Pascua

Monición de entrada:

Hoy la Iglesia inicia el Tiempo de Cuaresma, tiempo de gracia y compasión. La cuaresma es una invitación: a renovar nuestro compromiso Bautismal por medio de la oración, una oración que sea más profunda, a una penitencia comprometida, individual y comunitaria, al amor en solidaridad con los más necesitados. La imposición de la ceniza es llama a convertirnos, a creer en el Evangelio, a caminar hacia la Pascua y acompañar a Cristo en su camino de Cruz y Victoria pascual.

Primera lectura: Joel 2, 12-18 (Conviértanse al Señor, su Dios)

El profeta Joel nos presenta la cercanía del día del Señor. De ahí la importancia del llamado a la conversión. La conversión no debe ser sólo externa. No hay que rasgar (romper) las vestiduras, sino el corazón. Es un moviendo de retorno al Dios Creador y Salvador por medio de la oración, el ayuno y los actos de penitencia.

Segunda lectura: II Corintios 5, 20.6,2 (Ahora es tiempo de gracia y salvación)

El Apóstol Pablo se nos presenta en esta lectura como embajador de Cristo. El de Cristo es la reconciliación. Cristo entregó su vida por los pecadores. No podemos despreciar ese don. “Déjense reconciliar con Dios”. También nos recuerda que “Ahora es el tiempo de gracia”. Escuchemos a san Pablo hablándoles a los Corintios.

Tercera lectura: Mt 6, 1-6.18 (Limosna, oración y ayuno)

Las tres obras buenas de un buen judío eran: 1ra- La limosna, 2da- La oración y 3ra- El ayuno. El Evangelio de hoy trae el tema de la verdadera religiosidad, el nuevo espíritu que debe animar al cristiano. Cristo nos insiste en la INTERIORIDAD de espíritu cuando practicamos el ayuno, la oración y cuando damos limosna. Escuchemos la Buena Noticia de hoy, según san Mateo.

Oración Universal:

1. Por la Iglesia; para que, escuchando la palabra de Dios y perseverando en la oración, llegue a celebrar con sinceridad la Pascua, roguemos al Señor.

2. Por los que sufren hambre; para que nuestro ayuno de este día les procure el alimento necesario, roguemos al Señor.

3. Por los que viven sin fe; para que abran su corazón al don de la fe, roguemos al Señor.

4. Por nosotros que hemos recibido la ceniza; para que tomemos en serio la oración, la limosna y el ayuno, comprendiendo su sentido, y no echemos en saco roto la gracia de Dios, roguemos al Señor.

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada día, San Pablo, España, 1993, p. 93)

Señor, hoy nos recuerdas que somos pecadores,
invitándonos a la conversión radical de nuestras vidas.
Hoy nos dices: Conviértanse y crean el evangelio.
Es una consigna de liberación de todo lo que nos degrada.
He aquí la tarea de la cuaresma en camino hacia la pascua.

La ceniza es garantía de resurrección del hombre nuevo.
Queremos despojarnos de la hipocresía que nos corroe:
que sepamos buscarte y agradarte en lo secreto.

Queremos rehacer nuestra opción bautismal
para llegar a la noche de la vigilia pascual
como hombres y mujeres nuevos, renacidos de tu Espíritu.

Amén.

Moniciones para el Sexto Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

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Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

Tiempo Ordinario Ciclo C

Sexto Domingo: Felicidad en clave paradójica

Monición de entrada:

Nuestra sociedad confía demasiado en las cosas materiales y en la comodidad. En nuestros tiempos las personas del mundo se esfuerzan por sacar a Dios, su presencia e influencia de la vida pública y la cultura. Se trata de quitarle el lugar a Dios y dárselo a la materia, a las cosas, al dinero. Los creyentes, hijos de esta sociedad, podemos caer en la tentación de dejarnos llevar por la corriente, y sacar a Dios del centro de nuestras vidas. Pongamos todos nuestros sentidos a esta celebración. De pie para recibir la procesión con el cántico de entrada.

Primera lectura: Jeremías 17, 5-8 (Bendito quien confía en el Señor)

Jeremías medita las máximas de los sabios de su pueblo Israel. Los jefes están confiados en su pacto con potencias humanas, pero fracasan por no apoyarse en la alianza con su Dios. El ser humano siempre tiene ante sí ese dilema: seguir el bien u obrar el mal. Es una tentación que hay que vencer. Confiar en las fuerzas humanas, solamente, está encaminado al fracaso. Escuchen atentos.

Segunda lectura: I Corintios 15, 12. 16-20 (Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe) Leer el resto de esta entrada »

Moniciones para el Quinto Domingo

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Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

Tiempo Ordinario Ciclo C

Quinto Domingo: Vocación al seguimiento de Cristo

Monición de entrada:

La liturgia del domingo pasado nos refería la vocación del Profeta Jeremías. Las lecturas de esta celebración, quinto domingo del tiempo ordinario, nos presentan otra vocación y sus respuestas generosas a la invitación de Dios. La Iglesia necesita que cada uno de nosotros cumpla el compromiso de su vocación cristiana y seamos testigos fieles de Dios ante los hombres. Celebremos con profundo recogimiento y alegría el día del Señor. Pónganse de pie para que recibamos, cantando con entusiasmo, a los ministros de esta celebración.

Primera lectura: Isaías 6, 1-2a.3-8 (Vocación del profeta Isaías)

La misión de Isaías no será fácil porque deberá profetizar la ruina de Israel y Judá en castigo a sus infidelidades. Dios purifica los labios del profeta para que pueda cumplir su misión. Escuchemos con atención.

Segunda lectura: I Corintios 15, 1-11 (Evangelio de Pablo, que recuerda su vocación)

San Pablo, que se considera indigno y pecador, pero no ha defraudado la gracia que le ha sido concedida, explica cuál ha sido el contenido de su predicación. Que esta lectura ilumine nuestro diario actuar para no defraudar la gracia que Cristo nos da. Presten atención.

Tercera lectura: Lc. 5, 1-11 (Vocación de los cuatro primeros discípulos de Jesús)

La lectura del Evangelio de San Lucas nos refiere una pesca milagrosa. Pedro se confiesa pecador. En cambio el Señor llama a Pedro y a sus amigos para hacerlos pescadores de hombres. No importa lo que haya sido nuestra vida pasada, el Señor perdona y olvida. Pero exige una conversión auténtica. Nos quiere ahora santos a su servicio. De pie, por favor; cantemos el Aleluya, para luego escuchar la Buena Nueva.

Oración Universal:

Por la Iglesia, santa y pecadora, purificada por el Espíritu de Dios y necesitada siempre de conversión, roguemos al Señor.

Por los que admiran Jesús de Nazaret y no han descubierto en Él al Dios santo y misericordioso, que trasciende a todos y está cercano a nosotros, roguemos al Señor.

Por los que trabajan, como los discípulos, pescando en el lago durante la noche: en la industria, en la tecnología, en los hospitales, en los servicios públicos, roguemos al Señor.

Por nuestros hijos, para que como los discípulos, sepan descubrir a Jesús, lo sigan y lo anuncien con valentía, roguemos al Señor.

Por nosotros, aquí reunidos; para que, acogiendo en nuestro corazón el Evangelio de Cristo, sintamos su fuerza liberadora, roguemos al Señor.

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 515)

Es justo bendecirte, Padre, porque, como a los apóstoles,
Cristo nos llamó por nuestro nombre a su seguimiento por la fe.
Por el bautismo tú nos has incorporado al cuerpo de Cristo
y nos has hecho templos del Espíritu y miembros de tu Iglesia.
¡Gracias, Señor! Es hermosa nuestra vocación cristiana,
pero es también vocación totalizante: en cuerpo y alma.

Ilumínanos, Señor, con el Espíritu de tu verdad,
para que entendamos qué es ser discípulo auténtico de Jesús.
Y haznos fuertes para testimoniar los valores del evangelio
en medio de un mundo que prefiere el desamor y la mentira.
Así demostraremos que te pertenecemos para siempre.

Amén.

Moniciones para el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

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Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

Tiempo Ordinario

Tercer Domingo

Monición de entrada:

Hoy celebramos el tercer domingo del año litúrgico. En las lecturas escucharemos la eficacia y autoridad que la Palabra de Dios tiene. La misma Palabra aceptada y obedecida por un grupo de gente, los consagró como el Pueblo escogido. Más tarde, Cristo, al predicar la Buena Nueva nos anuncia que Él es aquella Palabra de Dios encarnada. De pie, por favor, para empezar nuestra celebración cantando con alegría.

Primera lectura: Neh. 8,2-4ª,15-6. 8-10 (Esdras lee el libro de la ley al pueblo)

A Dios nadie lo ha visto. Él manifiesta su voluntad por la ley escrita en el corazón de los seres hermanos y por medio de los profetas inspirados. El pueblo, congregado en torno a Esdras, escucha con veneración la lectura del libro sagrado. Escuchemos.

Segunda lectura: I Corintios 12, 12-30 (Son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro)

En su primera carta a los Corintios, San Pablo usa el ejemplo del cuerpo humano para explicar el gran misterio del Cuerpo Místico de Cristo. Todos nosotros somos distintos, pero formamos una comunidad y la cabeza de todo es Cristo. Presten mucha atención, por favor.

Tercera lectura: Lc. 1,1-4; 4, 14-21 (En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos)

La escena que nos cuenta hoy san Lucas tiene lugar al comienzo del ministerio de Jesús de Nazaret. Cristo leyó la parte bíblica que explica su propia misión como Mesías anunciado. Él es la Palabra de Dios encarnada. Escuchemos con mucha atención.

Oración Universal:

1. Por los que han recibido en la Iglesia el encargo de la palabra de Dios; los exegetas, que la interpretan: los teólogos, que profundizan su sentido; los pastores y los catequistas, que la anuncian; para que sepan actualizarla, iluminando la vida de los oyentes, roguemos al Señor.

2. Por los que escuchan la Palabra de Dios; para que sean capaces de descubrir al que es la Buena Noticia para los pobres, la luz para los ciegos, la libertad para los oprimidos, roguemos al Señor.

3. Por los profesionales de la palabra; para que alumbren la verdad, inciten al bien, sensibilicen para la belleza, roguemos al Señor.

4. Por nuestros jóvenes; para que escuchen la Palabra de Dios y respondan con generosidad a su llamada a la vida religiosa y sacerdotal, roguemos al Señor.

5. Por nosotros, aquí reunidos; para que tomemos en serio la palabra de Dios, sepamos escucharla, celebrarla y realizarla en nuestra vida, roguemos al Señor.

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 509)

Te damos gracias, Padre, porque hoy se cumple la Escritura
que nos habla de salvación y esperanza en Cristo Jesús, tu Hijo.
Él es tu palabra que nos revela tu nombre, tu amor y tu rostro.
Él es tu ungido, enviado para dar la buena noticia a los pobres,
para restituir a los explotados y oprimidos la dignidad,
para inaugurar el tiempo de gracia y bendición de nuestro Dios.

Queremos, Señor, sumarnos a esa misión liberadora de Jesús,
restaurando con amor a su imagen primera la figura del hombre,
nuestro hermano, deformada y envejecida por tantas esclavitudes.
Ayúdanos en este empeño con la fuerza de tu Espíritu y concédenos
que nuestro momento fugaz madure en frutos de eternidad.

Amén.

Moniciones para el Segundo Domingo

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Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

Tiempo Ordinario – Ciclo C

Segundo Domingo: La devoción a María

Monición de entrada:

La intercesión e María, la madre del Señor, adelanta la “hora” de Jesús, la realización del milagro. En el cuarto evangelio María es mencionada al principio y al fin: en Caná y al pie de la cruz. Dos momentos glorificación de Jesús: el primero y el último. La maternidad divina de María es la explicación cumplida de su vida y misión; es su razón de ser, su condicionamiento previo y posterior: concepción inmaculada y asunción gloriosa, pasando por su virginidad y su participación en los episodios de la infancia, vida apostólica, pasión, muerte y resurrección de Jesús, así como en la prolongación de éste en la vida de la Iglesia por el Espíritu. Empecemos esta celebración cantando, de pie, por favor.

Primera lectura: Isaías 62, 1-5 (El marido se alegrará con su esposa)

En esta primera lectura escucharemos, del profeta Isaías, un gozoso anuncio de la salvación de Dios. De la misma manera que una pareja de enamorados se aman y están alegres por tenerse el uno al otro, así Dios ama a su pueblo. Presten mucha atención, por favor.

Segunda lectura: I Corintios 12, 4-11 (Un mismo y único Espíritu reparte los carismas)

Durante algunos domingos, hasta la Cuaresma, estaremos leyendo en la segunda lecturas trozos de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios, donde Pablo nos presenta aspectos básicos de lo que es ser cristiano y de lo que es la comunidad. Hoy nos hablará de la diversidad de dones y carismas que hemos recibido y que provienen de un solo Espíritu. Escuchemos.

Tercera lectura: Juan 2, 1-12 (En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos)

La escena evangélica de hoy se sitúa en una boda celebrada en Caná de Galilea. Según san Juan, el milagro de las bodas de Caná es el primero de los que realizó Jesús. “Así manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en Él”. Ésta es la intención primera y última del relato. Continuamos así las “manifestaciones” de Jesús como mesías e hijo de Dios: Epifanía, Bautismo, y hoy Caná. Escucharemos esta buena noticia, pero antes, entonemos el Aleluya, de pie, por favor.

Oración Universal

1. Por la Iglesia; para que atienda solícita a las necesidades de todos y preste su voz suplicante a los que pueden hablar, roguemos al Señor.

2. Por la unión de las iglesias; para que los sarmientos separados sean injertados en al vid que es Cristo, roguemos al Señor.

3. Por los enfermos y todos los que sufren; para que el vino del amor fraterno endulce su amargura y mitigue su dolor, roguemos al Señor.

4. por los esposos; para que no se vuelva agrio el vino de su amo, roguemos al Señor.

5. Por los jóvenes, especialmente los de nuestra comunidad y parroquia; para que sepan responder a la llamada del Señor a la vida religiosa y sacerdotal, roguemos al Señor.

6. Por nosotros, invitados a la mesa del Señor; para que sepamos ofrecer a todos el vino del consuelo y la alegría, roguemos al Señor.

Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 506)

En verdad eres digno de toda bendición, Dios Padre,
porque nos diste como madre a María, la Madre de Jesús.
Hoy la vemos a su lado en funciones de intercesión maternal,
como acostumbra, preocupada siempre del bien de los demás.
Ese vino de la boda, que ella consigue, es anticipo festivo
el banquete de la eucaristía a la comunidad del reino de Dios.

Tú, Señor, que nos diste a María como modelo de creyente,
ejemplo perfecto de discípula de Jesús, madre de la Iglesia
e imagen esplendorosa de ésta misma en su plenitud final,
concédenos caminar con ella, alegres en el seguimiento de Cristo,
y respondiendo fielmente a nuestra vocación cristiana.

Amén.

Moniciones para la fiesta Bautismo del Señor

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Autor: P Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

Bautismo del Señor – Ciclo C

Monición de entrada:

Hermanos en Cristo, hoy celebramos el Bautismo de Jesús en el río Jordán y con esta fiesta terminamos el gran tiempo navideño. Al salir Jesús del agua, el Padre proclama que Jesús es su Hijo muy amado y el Espíritu Santo, se posa sobre Él. Luego de esto, Jesús empieza su misión tal y como la vamos a ver en las dos primeras lecturas. Nosotros también, en virtud de nuestro Bautismo, estamos llamados a continuar la misión de Cristo en el mundo de hoy. Demos gracias a Dios y comencemos cantando con entusiasmo el cántico de entrada.

Primera lectura: Isaías 42, 1-4. 6-7 (Miren mi siervo, a quien sostengo)

Ésta lectura, tomada del libro de Isaías, es el primer cántico del siervo del Señor. Este siervo está llamado por Dios y formado por El para traer la justicia a las naciones. Él es humilde pero lleno de fortaleza; es el preferido de Dios y ungido por el Espíritu Santo. Escuchemos.

Segunda lectura: Hechos 10, 34-38 (Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu)

La segunda lectura es del libro de los hechos de los apóstoles. Ella resume enseñanza fundamental sobre Cristo, quien fue bautizado y ungido por Dios con la fuerza del Espíritu. Por eso tuvo el poder de proclamar el reino de Dios y de curar a los enfermos, porque Dios estaba con Él. Escuchemos atentamente.

Tercera lectura: Lucas 3, 15-16.21-22 (Bautismo de Jesús)

El relato del Bautismo de Cristo está tomado del Evangelio según san Lucas. La escena del bautismo de Jesús culmina en una manifestación maravillosa. Se abre el cielo, desciende sobre Jesús el Espíritu Santo, se oye la voz del Padre que anuncia la afiliación divina de Jesús y su complacencia en su Hijo. Padre, Hijo y Espíritu Santo se manifiestan. Antes de escuchar éste relato, cantemos el aleluya, de pie, por favor.

Oración Universal:
1. Para que todos los bautizados en Cristo, amados y elegidos de Dios, ungidos por el Espíritu Santo, pasemos, como Cristo, haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal, roguemos al Señor.
2. Para que los padres cristianos, al presentar a sus hijos para el bautismo, sean conscientes de su responsabilidad de transmitirles la vivencia de su fe, roguemos al Señor.
3. Para que cuantos se sienten oprimidos y habitan en las tinieblas abran las puertas a Cristo, luz de las naciones, roguemos al Señor.
4. Para que nuestros trabajos, quehaceres, obligaciones, cargos, imitemos a Cristo, que no vino a ser servido sino a servir, roguemos al Señor.

Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 443)

Hoy te bendecimos a boca llena, Señor Dios nuestro,
porque en el bautismo de Jesús realizaste signos visibles
que anunciaban el nuevo bautismo en el agua y Espíritu,
e hiciste descender tu voz desde el cielo para que el mundo
creyese que tu Palabra, Cristo Jesús, habitaba entre nosotros.
Así lo ungiste con el Espíritu como Mesías elegido
y enviado a anunciar la salvación a los pobres. ¡Gracias!

Gracias, Señor, también por nuestro propio bautismo
que nos incorpora a Cristo, a su muerte al pecado y
a su resurrección a la vida nueva que de ti recibimos
por medio de Jesús, tu hijo y nuestro hermano mayor.

Amén.