Señor, el día empieza

     Señor, el dia empieza. Como siempre,

postrados a tus pies, la luz del dia

queremos esperar. Eres la fuerza

que tenemos los debiles, nosotros.

Padre nuestro,

que en los cielos estas, haz a los hombres

iguales: que ninguno se avergüence

de los demas; que todos al que gime

den consuelo; que todos, al que sufre

del hambre la tortura, le regalen

en rica mesa de manteles blancos

con blanco pan y generoso vino;

que no luchen jamas; que nunca emerjan,

entre las aureas mieses de la historia,

sangrientas amapolas, las batallas.

Luz, Señor, que ilumine las campiñas

y las ciudades; que a los hombres todos,

en sus destellos magicos, envuelva

luz inmortal; Senor, luz de los cielos,

fuente de amor y causa de la vida.

 

Autor: Enrique Diaz Canedo 

M.E. Winston Pauta Avila
Iglesia Católica Agua Santa
Guayaquil – Ecuador

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