Oraciones del Cristiano

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Oraciones del Cristiano

Son las más comunes de todos los cristianos del mundo. Muchas se basan en los textos de los santos Evangelios y en los escritos de los Apóstoles. Otras son el resultado de la larga devoción de los fieles y otras tantas se inspiran en las necesidades, súplicas y acciones de gracias de cientos de hombres y mujeres que, cada día, elevan a Dios los acontecimientos de su vida cotidiana.

  • En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
  • Padre nuestro
    Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
  • Ave María
    Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
    Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Gloria
    Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente | “Feliz de ti María” Devocionario mariano popular, Ediciones Dehonianos
Imagen | esperanza7.org

La Preciosísima Sangre de Jesús: La Palabra de Dios

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La Preciosísima Sangre de Jesús: La Palabra de Dios

“Uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió Sangre y agua” (Jn 19, 34).

“Cuando Cristo se presentó como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos, entró en el Santuario una vez para siempre, a través de un Tabernáculo mayor y más perfecto no hecho por manos de hombres, es decir que no es de este mundo. El entró no con la sangre de machos cabríos ni de becerros, sino con su propia Sangre, y así realizó la Redención eterna” (Hb 9, 11-12).

“Considerad que habéis sido rescatados de vuestro vano vivir, heredado de vuestros padres, no con bienes caducos, -la plata o el oro-, sino con la Sangre de Cristo que sobrepasa todo precio” (1 P 1, 18-19).

“Digno eres de recibir el libro y romper sus sellos, porque fuiste degollado. Con tu Sangre compraste para Dios gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación; y los has constituido en Reino para nuestro Dios y en Sacerdotes para servir a Dios, que reinarán sobre la tierra” (Ap 5, 9-10).

Fuente | “Oraciones a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”, Fundación Jesús de la Misericordia
Imagen | oracionespoderosas.com

La Preciosísima Sangre de Jesús: Meditación

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La Preciosísima Sangre de Jesús: Meditación

Según las enseñanzas de la teología Católica toda la naturaleza humana de Cristo es digna del culto de adoración por la unidad íntima y eterna de la Persona del Verbo Divino. Y la devoción a cualquier componente de la naturaleza humana de Cristo goza del culto de adoración. El motivo de esta adoración es su misma Deidad, Verbo Divino, por su unión inseparable con la Humanidad Sagrada de Cristo.

Pero hay ciertos integrantes de la naturaleza humana de Cristo que merecen ser honrados de manera especial por el lugar tan singular que ocupan en el misterio de la Redención o por el simbolismo especial que encierran. La razón especial que fundamenta la devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo es el hecho de haber sido redimidos por esa Preciosa Sangre. La Sangre Preciosa de Cristo, derramada hasta la última gota durante la Pasión, es el precio que El pagó por nuestra salvación.

La Sangre de Cristo es un auténtico sacrificio de Sangre derramada para ratificar la Nueva Alianza. Su Sangre fue mucho más sublime que la de las víctimas sacrificadas en la Antigua Alianza para limpiarnos y purificarnos. Por Voluntad de Dios y de acuerdo a su Plan Divino, la Nueva Alianza requería una dedicación con la Sangre de la víctima, Jesucristo. En la Ultima Cena Jesús dijo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi Sangre que es derramada por ustedes” (Lc 22, 20).

Como recompensa por la Sangre que Jesús derramó para establecer una eterna alianza, el Eterno Padre lo resucitó de la muerte, y su Muerte sangrienta en la Cruz lo hizo acreedor a una gloriosa Resurrección para El y para nosotros.

El Cuerpo y la Sangre Preciosa de Cristo se ofrecen en la Misa como el sacrificio del Cuerpo Místico de Cristo, el sacrificio de cada uno de nosotros.

El Cuerpo y la Sangre Preciosa de Cristo que se reciben en la Sagrada Comunión nos sirven de alimento, bebida, refrigerio y salud para la vida del alma. El Cordero de Dios, inmolado por los pecados de la humanidad es el sacrificio y el banquete del alma cristiana, la verdadera fuerza y la inspiración de la vida del cristiano. De esta forma la devoción a la Preciosísima Sangre despierta un amor más profundo hacia la Misa.

La Sangre de Cristo es verdadera bebida y juntamente con su Cuerpo es alimento que da la Vida Eterna. Jesús prometió la Eucaristía con estas palabras: “El que come mi Carne y bebe mi Sangre tiene Vida Eterna y Yo lo resucitaré el último día. Porque mi Carne es verdadera comida y mi Sangre verdadera bebida. El que come mi Carne y bebe mi Sangre permanece en Mí y Yo en él” (Jn 6, 54-56).

San Pablo dice: “Así pues, cada vez que coméis de este Pan y bebéis de este Cáliz, proclamáis la Muerte del Señor hasta que El vuelva” (1 Co 11, 26).

“El Cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es acaso entrar en comunión con la Sangre de Cristo?” (1Co, 10, 16).

La Preciosa Sangre de Jesús fue simbolizada por las víctimas de la Ley Antigua; sin embargo esta Sangre por sí misma, por virtud de su eficacia infinita, puede lavar todos nuestros pecados y santificarnos, si nos aprovechamos de los Sacramentos que nos ha dejado el Salvador, especialmente el Sacramento de la Penitencia y el de la Sagrada Eucaristía.

Una sola gota de la Sangre de Jesús hubiera bastado para salvarnos, pues siendo Dios-Hombre todo en El era de un valor infinito. Pero para manifestarnos la inmensidad de su Amor derramó su Sangre hasta la última gota cuando fue traspasado su Sacratísimo Corazón.

Ahora bien, si El derramó su propia Sangre por nosotros, es de rigor que nosotros vivamos tan solo para El.


Fuente | “Oraciones a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”, Fundación Jesús de la Misericordia 
Imagen | prelaturacaraveli.blogspot.com